El terrible genocidio de Ruanda este año cumple 25 años, en donde al menos 800.000 personas murieron a manos de radicales, entre ellos destaca el testimonio de una mujer que perdonó al hombre que mató a su bebé cortándolo a la mitad.

Para 1994, Alice Mukaruinda, una mujer recién dada a luz, era una de las pocas sobrevivientes de la masacre, quien estaba escondida entre los cientos de cadáveres que en pocas horas ya se empezaban a acumular, «O nos escondíamos bajo los cadáveres cuando los oíamos venir a disparar o cavábamos un lugar para esconderse. Como tenía un bebé, un bebé pequeño, no podía hacer nada de eso. Simplemente me sentaba en el agua», recordó ella.

«La milicia interahamwe tenía horarios operativos. Hubo un silbato a las 10 am y luego al comienzo y a las 3 pm al final. Así que conocíamos esas horas y nos íbamos a esconder. Y ese día lo hicimos.  Pero se llevaron a mi bebé y la cortaron en dos pedazos», dijo Alice.

Ella sufrió toda clase de golpes para quitarle a su bebé, y aún tiene las cicatrices del daño que le hicieron los radicales, su esposo también fue brutalmente golpeado pero fue atendido a tiempo por los rescatistas de la zona, «Cuando comenzó a recuperarse. Recordó que me habían dejado. Y pidió a los militares y a la policía que lo llevaran a donde yo estaba», cuenta ella.

Años después de este terrible incidente, el presidente actual de Ruanda en vez de ordenar pena de muerte para los perpetradores de la masacre, creó una corte en la que los mismos asesinos pudieran confesar sus mismos crímenes y asi solicitaran el perdón de los que habían dañado con sus acciones.«Comencé a perdonarme a mí mismo cuando me paré frente a la corte», dijo Emmanuel Nadayisaba, uno de los autores de la masacre, quien después de la confesión se convirtió en un voluntario de servicio para la comunidad, quien se dio cuenta de que a uno de los que le servía era una de sus víctimas, la madre del bebé que él asesinó.

Alice conoció a Enmanuel mientras ambos se unieron para servir en World Vision, la misma mujer pidió a Dios en oración que le mostrara las personas con las personas que la habían ofendido y atacado para que fuera conducida al perdón de corazón , «Quería estar cerca de Dios y no solo estar en la superficie», dice ella. Ella se encontró cara a cara con el asesino de su hijo pensando que su oración no sería contestada de inmediato, en seguida que Enmanuel supo que ella la madre del bebé pidió hablar con ella, «Estaba todo sudado. Estaba muy nervioso. Todo hacía calor en todas partes. Me caí de rodillas, levanté mis manos y le dije que yo era la persona responsable«, dijo Emmanuel.

Ella al escuchar su confesión se desmayó del impacto, “Lo único que recuerdo es que estaba en el hospital. Estaba en shock”, dice ella; «Todavía estaba de rodillas cuando se desmayó y se la llevaron», dijo Emmanuel.

Días después ella pidió hablar con él para que él pidiera disculpas a la familia, sin agregar más cargos, y así ella se convirtió en su defensora ante la corte; Alice explicó que fue Dios dándole fuerzas para perdonar, como símbolo de unión y fraternidad ambos plantaron árboles frente a sus casas, «es solo Dios. No puedo explicarlo. Es solo Dios nada más. Nadie más», concluye.

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